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viernes, agosto 10, 2012

Su lucha o el Reich autoinfligido

Uno de ellos tenía un collar de tatuajes, con un texto en runas en la parte de adelante, dos signos sánscritos de 'om', y cuatro esvásticas en la nuca. No estaba rapado, pero llevaba un corte similar al militar, pero con un poco de pelo a los lados, tallado con un patrón de telaraña. Sus pantalones cortos de patrón camuflado gris –como para ocultarse en las batallas por su curiosamente ario Reich sabanero– y sus botas de trabajo pesado, con pretensión militar, se complementaban con una abultada y brillante chaqueta negra. Lo acompañaba un señor vestido con saco y camisa, con un collar de coral que llevaba un dije con una cruz inscrita en un círculo. Estaban parados lado a lado en el centro del vagón de la estación, con actitud altanera, como desafiando a todos.

Después de mirarlos tranquilamente, en lugar de sentir rabia y descargársela en miradas desafiantes durante los pocos segundos en los que compartiríamos la estación, arriesgándome a convertirme en betún para sus botas, sentí una combinación de desesperación y lástima, con la pregunta cliché de fondo resonando en mi tripa curiosa: ¿Cómo carajos aparece alguien así en este momento de la historia y en este lugar del mundo?

jueves, octubre 02, 2008

Después de la queja, la invitación a la anarquía

En la publicación anterior decía que las cadenas perpetuas y el mayor pie de fuerza no solucionan el problema, sólo lo ocultan. Es como echar el mugre debajo de la alfombra al barrer para sacarlo de la vista, ya que las causas del problema permanecen gestándose y las atrocidades se van a cometer, pero de manera más discreta. Por otra parte, la adopción de una moral religiosa termina siendo una herramienta que se presta para que unos cometan las atrocidades impunemente y con justificación sobrenatural y puedan juzgar a otros por cometerlas.
Antes de pensar en las soluciones, hay que pensar en las causas del problema. Podría ser que la raíz del problema es una confusión o un límite difuso entre lo económico y lo axiológico*.
Creo que la confusión puede tener raíces en problemas de subsistencia, cuando no hay nada que comer atacamos y nos comemos al vecino. Este comportamiento estaría inscrito por allá en el complejo R, donde, según el modelo del cerebro trino, yacen la agresión, la territorialidad y los comportamientos instintivos de supervivencia, pero aunque esté grabado en nuestro hardware, nosotros tenemos también un sistema límbico y una corteza cerebral que pueden filtrar los impulsos y proveer soluciones más sofisticadas que no impliquen brutalidad.
¿Por qué no empezar a educar a la gente para que conozca al otro? ¿Por qué no usar la ciencia, su método y el conocimiento que nos ha dado, como el generador de valores y no como el medio para intimidar?
La gente poderosa no lo va a hacer, llámese medios, escuelas, religiones, bancos, porque se les quita su poder.
Hay que anarquizarse, pero de manera consciente, no 'arbitrarizarse', sino en serio saberse parte consciente, pensante y autónoma de un sistema del que los otros hacen parte y que lo que uno haga tiene consecuencias tanto como en uno como en el mismo sistema al que uno pertenece.
Hay que empezar por alguna parte... sugiero que vean la serie Cosmos, de Carl Sagan, que lean 1984, de George Orwell, que caminen por su barrio y lo disfruten, que conozcan a la gente que lo habita, que escuchen lo que les dicen, que no vean tanta telenovela, que no hagan, boten, compren tanta basura, que la separen en orgánicos y reciclables para hacerle la vida más fácil al que vive de eso... Hay muchas, muchísimas, bastantes cosas que se pueden hacer.
Hay que despertarse, no a joder ni a hacer graffitis ni a cantar arengas pegajosas, sino a hacer, nada de revoluciones con héroes ni paladines. UNO es el que hace el cambio.
______
*Como dice Pedro Aznar en una canción "todo algún precio y ningún valor" o como dice Roger Waters en otra "It all makes perfect sense, expressed in dollars and cents, pounds, schilling and pence"; vale la pena oír las dos canciones, son buenas.

Descaro de moda nº 1 - La plata

En los Estados Unidos hay ahora mismo pánico económico, crisis, quiebras, créditos sin pagar, gente quedándose sin trabajo. Tenaz, pobre gente. Hasta en un país rico, la gente se está empobreciendo.

Con esta caída en Wall Street, ahora mismo J.P. Morgan (hasta donde sé, uno de los grandes ganadores de la gran depresión) está haciendo lo mismo que pasó en 1929: comprando deudas, bancos e instituciones financieras a una fracción del precio, con el gobierno de los Estados Unidos dándole plata a los bancos y no a la gente para que no pierda su casa o pueda comer.
Nosotros, como país dependiente del imperio la vamos a pasar mal por muchas razones, no soy economista, pero creo que aquí en poco tiempo va a pasar algo muy similar.
Para dar un ejemplo, las pensiones: Los fondos de pensiones suelen invertir el dinero que uno les da en Wall Street. Eso es sólo un ejemplo... ¿Qué vendrá ahora? ¿Una explosión de corralitos por toda América? ¿Más hambre? ¿Más desplazamientos masivos? ¿Alguna guerra nueva en algún país exótico?

Eso sí, a los dueños de la plata allá y acá les importa un pepino, porque ahora tienen más y pueden pagar porque su jardín siga siendo verde.

¿Cómo carajos pueden criar una persona para que sea así de indolente?
¿Cómo hace uno para evitar replicar esa escala de valores?

martes, septiembre 30, 2008

Descaro de moda nº 2 - Los medios

En mi serie de quejas dirigidas al éter son los medios masivos de comunicación los que llevan.
Ahora en los medios vuelven a estar de moda los asesinatos de personas, de civiles, ya que los de los militares no venden periódicos, gaseosas o votos. Toda la cobertura que se ha dado a las muertes de personas del común, dentro de las que se cuenta el terrible caso del bebé secuestrado y muerto en Chía y el clamor de la gente por cadena perpetua y aumento en el pie de fuerza ocupa más tiempo que los escándalos de corrupción que nunca pasan de moda, pero que ahora tienen una particular recurrencia.
Esto va a ser un papayazo para muchos poderosos de aumentar el pie de fuerza, hacer reformas regresivas, de las que no dan libertades, sino que las restringen, de mayor presencia de los religiosos en los medios diciéndonos que hay que volver a los valores de antaño porque eran mejores (como la esclavitud, el derecho de pernada, la pena de muerte, entre otras perlas ancestrales).
Esto no es cosa nueva ni de estos días, porque desde que a la gente le da por escribir o hablar acerca de la gente contemporánea el perdedor va a ser siempre la generación o el momento actual. Todo tiempo pasado va a ser mejor (los valores de antes, las peinillas de antes, los carros de antes, los estudiantes de antes...), nadie reconoce vivir en una edad de oro ni en una etapa de progreso, salvo los comerciales y el 50% de los discursos de los políticos, coincidencialmente, los que más usan los medios para su beneficio, que siempre pregonan Brave New Worlds hasta en los comerciales de desodorantes.
Además de esta triste asincronía con la felicidad, los demás siempre van a estar equivocados. Creo que en parte esto se puede deber al hecho de que vivimos en un mundo esferoide, en el que debido a nuestra posición con respecto a los otros todo lo demás va a estar al revés o chueco, siempre. Sólo va a haber un marco de referencia privilegiado, que es el de uno.
Con este preludio de tragedia atemporal a modo de excusa, repito y expando la lora que puse a disposición de los desocupados y queridos lectores en mi publicación anterior:
¿Cómo carajos termina uno pensando que uno puede matar a alguien por celos, mandar a un compañero de colegio a que le eche ácido en la cara a una compañerita, mandar a 'desaparecer' al propio hijo por que le da oso con la novia, decidir que es una posibilidad robarse la plata de un hospital para hacer fiestas, etcétera?
Para hacer esto no hay que voltear al mundo ni hacer que los demás se pongan en mi lado ni emular tiempos pasados para que las cosas para que esto pase menos. Las soluciones tampoco son cadenas perpetuas ni mayor pie de fuerza ni la adopción de un canon moral dictado por una religión.
Esas no son soluciones de verdad.