Mostrando las entradas con la etiqueta ruido. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ruido. Mostrar todas las entradas

jueves, agosto 26, 2010

Meta-anécdotas errantes o el punto de paseo.

Hoy mientras hacía una lista en Grooveshark para subir al sitio web de una clase que dicto, reproduje dos piezas simultáneamente sin darme cuenta, durante al menos 8 minutos. El resultado fue interesante, pues yo sentía que escuchaba algo conocido, pero al mismo tiempo se escuchaba diferente, pero no ruidoso. Ustedes, desocupados lectores (si es que aún hay de eso), hagan el experimento de ponerlas a sonar al tiempo y me cuentan.








¿Se les ocurren más combinaciones sabrosas?

lunes, febrero 04, 2008

Más ruido en la entropía


Vengo con los oídos resentidos de una manifestación multitudinaria.

Miles de personas dispuestas a usar sus cuerdas vocales un poco, sincronizados con otros pocos a veces, con otros pocos otras veces, a usar sus pulmones y labios para pitar (pi-pi-pi, pi-pi-pi, era el patrón rítmico escogido).

Nadie dispuesto a oír.

Se veía la estatua del señor que da nombre a la plaza flanqueada de parlantes gigantescos. Como guardaespaldas que no lo dejan ver no oir. (Ver la imagen, se ve mejor que en la foto que tomé)

Empezó la palabra. Retórica entrópica. Sin dirección. Sin ritmo. Buzzwords como unión, patria, libertad se aparecían una y otra vez, como las papas en el ajiaco. Mediaba la arenga que surgía cuando parecía haber puntos aparte. O seguidos. O comas.

Unos decían que sí, unos que no, pero sí, otros que sí pero no, otros que no.

Sonó un himno nacional aplaudido como el de un partido de fútbol.

Mientras el orador del Facebook ornaba con entropía los espacios entre arengas, se alcanzaban a distinguir los que decían que no a la violencia como porra de equipo de fútbol y un fervoroso cristiano blandiendo una Biblia y gritando su discurso propio.

Las palabras en movimiento browniano.

Las camisetas blancas unificaban. Hacían que todos estuvieran 'a la moda' por un momento.

Todos gritaron. Nadie escuchó.

miércoles, marzo 01, 2006

El moozak y el agua tibia

Esta tarde, yendo para mi casa, iba en un taxi que cumplía dos condiciones que casi nunca se cruzan. Al menos en mu experiencia: El chofer tenía puesta en el radio nuestra emisora más reconocida de moozak: 'Me[l]odía Estéreo 96.9'. La otra condición era que el conductor no manejaba como un salvaje.

Esto fue la excepción que confirmó la regla y que me animó a escribir esto.

El compositor canadiense Barry Truax define en su 'Handbook for acoustic ecology' al moozak como:
Pronombre genérico aplicado a todo tipo de babeo musical esquizofónico en lugares públicos, frecuentemente diseñado como un fondo para el provecho económico. No se debe confundir con la marca comercial Muzak.
Estamos más expuestos al moozak de lo que creemos.

Nada que hacer, la vida es [acústicamente] cruel. A veces, por lo menos.

Las dentisterías, la librería-papelería Panamericana, el Centro de Diseño Portobelo, la única oficina que conozco de un abogado penalista (1) y ciertos taxis, son unos de los espacios invadidos por este fenómeno seudomusical.

Las característica común a todos los lugares que sufren moozaquización es que la gente que los habita suele ser muy hostil, se ven tristes, apocados.

Cuando padezco de la fortuna de subirme en un taxi que tiene Melodía estéreo 96.9 en el radio, el conductor suele ser de muy buen trato, pero necesita desahogarse por algún lado. Maneja como loco. Frena en seco, le cierra a los otros carros, se pone en tercera fila en los cruces con semáforo...

Asustan.

A partir de acá puedo estar descubriendo al agua tibia.

Melodía estéreo dice programar música "científicamente escogida para su felicidad". ¿De dónde sacan los parámetros para escoger para MI felicidad? El programador las programa para SU felicidad.

Para infelicidad de nosotros, que no somos el dueño y/o programador de MS (2) nuestros detonantes aurales de felicidad no son los mismos que los de él y cuando nos enfrentamos a los entornos cundidos de esta radio (en general, cualquier tipo de moozak) entramos sin darnos cuenta en estados de malestar con manifestaciones variadas, que oscilan entre un inexplicable dolor de cabeza o mareo y unas ganas irrefrenables de hacer cara de culo.

Supongo que la desazón, ira y dolor expresados inconscientemente por los habitantes de estos espacios responden a la tiranía que sienten sobre ellos, con un 'gran hermano' sonoro que les dice "esto es lo que los hace felices".

Pero como somos unas pelotas de poco carácter (reconozcámolo, en el fondo todos lo somos) no bloqueamos el mensaje inconsciente que nos dice 'sean felices, les estoy dando las herramientas' y nos entra el trauma.

Lo de los estados de malestar lo comprobé una vez que entré a la Panamericana de al lado de donde mataron a Gaitán. No tenían puesta la emisora esta y atendían delicioso, con sonrisas que parecían sinceras y todo.

El fenómeno del taxista de hoy confirma la regla. O era abogado penalista, dentista, tenía acciones en MS (cualquiera de las dos, la del nerd o la del radio) o símplemente le gustaba la emisora y no tenía que desahogar la ofensa.

(1) Oportunamente, un amigo, cuyo padre es coleccionista de moozak, me informa que el señor además de coleccionar fenómenos seudomusicales esquizofónicos es abogado penalista y no es el de la oficina que conozco.

(2) Aaalaaa, lo acabo de descubrir: Al escribir mecánicamente las iniciales de Melodía eStéreo, me salen un par de letricas asociadas con sistemas operativos caros y mediocres y un nerd resentido.